Definición de creatividad

Existen multitud de definiciones sobre creatividad desde que Guilford, psicológo americano, diera su conferencia titulada «Creativity» en 1950. En esa fecha se inició la era moderna de la investigación sobre este fenómeno, dando lugar a diferentes líneas de estudio. Algunas de ellas son:

  • Investigación sobre los procesos de pensamiento, abordada por Guildford, entre otros.
  • El desarrollo de la creatividad en contextos aplicados, con Torrance (1988) y Alex Osborn (1963).
  • Estudio sobre las características de la respuesta creativa, con Teresa Amabile (1982)

Las definiciones dadas son todas diferentes y, a la vez, complementarias del fenómeno. Según Guildford (1959), la creatividad es un conjunto de procesos intelectuales, siendo los más importantes los de descubrimiento y los de pensamiento divergente (Castanedo, 1998). Este proceso de pensamiento se compone de cuatro habilidades (Torrance):

  • Fluidez. Habilidad para producir un gran número de ideas o respuestas.
  • Flexibilidad. Habilidad para producir una gran variedad de tipos de ideas.
  • Originalidad. Cuando una idea es rara o única en el contexto que se produce.
  • Elaboración. Consiste en tomar una idea nueva y desarrollarla en algo útil y práctico.

El objetivo es solucionar un problema de forma creativa. Para ello, es necesario: a) identificar el hecho o problema; b) producir e identificar la idea; y c) adoptar la solución (Solución Creativa de Problemas de Osborn).

El resultado de este proceso es una respuesta o producto que se caracteriza por ser novedosa, apropiada, útil y valiosa (Amabile).

Durante muchos años, las investigaciones sobre creatividad se han centrado en identificar los rasgos de la persona creativa, transmitiendo la idea de que se trataba de una característica de personas muy inteligentes y especiales. Incluso actualmente sigue vigente esta creencia errónea.

 

Rasgos de la personalidad creativa

La creatividad es una capacidad que tenemos todos y que podemos desarrollarla. Los estudios centrados en el proceso de desarrollo (Ericson, 1996) así lo demuestran: el talento creativo se hace, y manifestar creatividad en cualquier campo requiere de un período de aprendizaje previo. La producción de ideas creativas no surge de la nada, sino de personas que han desarrollado un amplio abanico de habilidades y que disponen de unos conocimientos relevantes. A continuación expongo las características personales, habilidades cognitivas, conocimientos técnicos y recursos que ha reunir una persona para desarrollar su creatividad (Vecina, 2006):

  • Rasgos de personalidad: cierta tendencia al riesgo, inconformismo, gusto por la soledad y por el establecimiento de reglas nuevas, independencia de juicio y tolerancia a la ambigüedad.
  • Capacidad de trabajo: es necesario, por un lado, tener constancia y habilidad para mantener el esfuerzo durante largos periodos de tiempo; y por otro, dominar un ámbito de especialización concreto (habilidades, técnicas y conocimientos).
  • Motivación: la motivación intrínseca hace viable el proceso creativo, porque la persona siente placer con lo que hace y puede mantener la concentración, el esfuerzo y la iniciativa. Por el contrario, con la motivación extrínseca, se acaba interrumpiendo la concentración y se enfoca la tarea hacia un objetivo programado por otra persona, disminuyendo con ello la producción de ideas propias.
  • Estilo cognitivo: preferencia por los problemas abiertos y abstractos, flexibilidad para adoptar diferentes puntos de vista y explorar alternativas, salirse de los guiones establecidos, etc.
  • Recursos externos: la escasez de recursos reduce las opciones de desarrollo creativo. Son necesarios un mínimo de recursos para desarrollar la creatividad, pero el extremo contrario, es decir, la comodidad, también reduce su manifestación.

 

Elementos que bloquean la creatividad

La otra cara de la moneda son los elementos que bloquean la creatividad. Son comportamientos  asociados a la falta de libertad y a la inactividad. Betancurt y Trujillo (1993) señalan los siguientes (Castanedo, 1998):

  • El bajo conocimiento en relación con el problema a resolver.
  • La actitud pasiva frente al problema.
  • La tendencia a emitir juicios precipitados.
  • El temor a hacer el ridículo.
  • El poco esfuerzo o dedicación.
  • El no tolerar la incertidumbre.
  • El dar una sola respuesta a la hora de afrontar un problema.
  • El temor a cometer errores o fracasar.
  • El control externo.

Save