Factores que inciden en el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria

La belleza corporal basada en la esbeltez se ha convertido en una forma importante de conseguir aceptación social, es decir, de “gustar”. Todos participamos en mayor o menor medida y de forma más o menos consciente en la cultura de la delgadez.

Los medios de comunicación nos bombardean continua e insistentemente sobre el modelo corporal que debemos tener para triunfar.

Tener una talla corporal reducida supone belleza, glamour, éxito, popularidad y valía personal. La delgadez se ha convertido en un requisito imprescindible para conseguir cualquier objetivo (Becoña Iglesias, E. Los trastornos de la alimentación, 2008).

Al mismo tiempo, está en auge el estilo de vida saludable que supone, entre otras cosas, no excederse con la comida, sobre todo con determinados alimentos (grasas, bollería…) y hacer deporte.

Con este escenario, es normal que gran parte de la población esté pendiente de su peso, incluso personas delgadas, ya sea por salud o por estética. Esto se convierte en un problema cuando seguir la moda, hacer dieta y realizar ejercicio provocan una preocupación excesiva en la persona, dando lugar a la aparición de los siguientes factores: miedo intenso, el peso corporal como idea central de su valía personal y pérdida excesiva de peso o desorden alimenticio con atracones y purgas constantes.

Seguir la moda, hacer dieta y ejercicio no es sinónimo de trastornos de la conducta alimentaria. Las personas que lo hacen no se encuentran enfermas. Lo que define el trastorno es la cantidad, intensidad y frecuencia con que se practican esas conductas, la preocupación que provocan y la finalidad que persiguen. Por ejemplo, realizar dietas muy restrictivas (comer muy poco o dejar de comer), comprar de forma compulsiva y realizar dos horas de actividad física todos los días.

 

Diseñar acciones de prevención

Para detectar y prevenir el problema planteado en el centro educativo es necesario abordar tres aspectos fundamentales:

  1. Los estereotipos de imagen corporal femenina y masculina transmitidos por la publicidad. Analizar los estereotipos y construir una imagen corporal real y positiva de uno mismo.
  2. La alimentación saludable. Conocer los hábitos de alimentación saludable para eliminar los mitos existentes tanto por exceso como por defecto.
  3. El respeto a uno mismo (autoestima). Trabajar el conocimiento de uno mismo y la construcción de una identidad positiva.

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