Somos individuos con gustos, necesidades y puntos de vista diferentes. Por ello, los conflictos resultan inherentes a la dinámica de cualquier grupo. De hecho, son el motor de su evolución, de su progreso y de la maduración de todos sus miembros. A través del conflicto reflexionamos, nos expresamos y creamos situaciones nuevas. De ahí la importancia de tener y transmitir una visión positiva del conflicto.

 

Qué es el conflicto

 

El conflicto es el desacuerdo o confrontación de intereses, necesidades o valores que surge entre dos o más personas. No se puede eliminar de la convivencia del grupo, sólo se puede trabajar, por ejemplo en el ámbito escolar, para mantener un nivel óptimo de conflictividad que permita a los alumnos y alumnas ir resolviendo los conflictos e impedir su estancamiento. Para ello, es necesario (Munduate, L., & Dorado, M. 1999):

  • estimular la creatividad,
  • permitir la liberación de tensiones,
  • y promover el cambio.

 

Investigar el conflicto

 

En el ámbito escolar la enseñanza de resolución de conflictos pretende que los/as alumnos/as se sientan incentivados a comunicarse y busquen información sobre la disputa y las alternativas para mejorar las situaciones de enfrentamiento. En este sentido, la investigación es la primera fase en la resolución de cualquier conflicto.

Para iniciar esta fase es necesario en primer lugar identificar que hay un conflicto, es decir, buscar alguna señal que permita detectarlo. Una señal clave es ver si la comunicación entre las personas se ha roto, entonces estamos ante un conflicto.

Después, se trata de responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué quiero yo y qué quieren los demás?
  • ¿Cómo me siento y cómo se sienten los demás?
  • ¿Cómo encajan los deseos de los otros con los míos?

La información que se obtiene al contestar a estas preguntas es fundamental para:

  1. Tomar conciencia de la situación, saber cómo piensan y sienten las personas implicadas.
  2. Proponer soluciones adecuadas al tipo de conflicto.

 

De esta manera tendremos todos los elementos para aceptar la situación, verla tal y como es y pasar a la siguiente fase, la creativa.