Estereotipos de género en los cuentos

En las relaciones de pareja se ponen en juego multitud de valores. Algunos de ellos son: respeto, diálogo, sinceridad e igualdad. Éste último se basa en el ejercicio de los mismos derechos de ambos en la relación. Los derechos responden a ideas que tenemos sobre lo que podemos y no podemos hacer. Tradicionalmente la mujer y el hombre han asumido posiciones diferentes ente sentido, ella un comportamiento más sumiso y dependiente, y él uno más libre y protector.

De esta manera, se ha establecido una relación jerárquica entre ambos, quedando la mujer en una situación de inferioridad. Este tipo de relación se ha ido transmitiendo a lo largo de los años en la familia, con los juguetes, la ropa, los colores y también con los cuentos.

Los cuentos son un instrumento de transmisión de ideas, creencias y valores. A través de ellos aprendemos a resolver problemas, a desear realidades y a tener fantasías. 

 

Actividad para analizar los estereotipos

A continuación te propongo realizar una actividad con un cuento tradicional.

Objetivos: reflexionar sobre los mensajes que transmiten los cuentos; entender la importancia de leer historias que favorezcan la igualdad de género y cuestionar las historias tradicionales.

Descripción: debajo a parecen dos versiones de un fragmento del cuento La Bella Durmiente. La primera es la versión tradicional y la segunda es una adaptación en la que los personajes principales están cambiados. Lee los dos textos y después responde a unas preguntas.

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Preguntas:
  • ¿Cómo te has sentido con uno y con otro?
  • ¿Qué piensas sobre cada una de las versiones?
  • ¿Te parece adecuado el personaje que espera ser salvado tanto para un hombre como para una mujer?
  • ¿Te parece adecuado el personaje liberador y aventurero tanto para un hombre como para una mujer?


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Conclusiones: 

Opción 1. Te has sentido extraño/a con la versión cambiada porque no concibes ese cambio de comportamiento en un hombre y en una mujer. Piensas que es más propio que el hombre salve a la mujer y que ésta sea más vulnerable.

Opción 2. Te has sentido extraño/a con la versión cambiada porque no estás acostumbrado/a a leer historias en las que una mujer salva a un hombre y éste permanece esperando. Pero piensas que estas historias son positivas porque favorecen la igualdad entre ambos.

Opción 3. Te has sentido cómodo/a con la versión cambiada porque tienes claro que ambos roles los puede desempeñar tanto una mujer como un hombre.

Efectivamente, ambos roles los pueden desempeñar los dos sexos. No hay ningún aspecto biológico/genético que nos diga lo contrario. Sólo son creencias culturales que han situado a ambos en posiciones diferenciadas, siendo la masculina la más ventajosa: hombres valientes, agresivos, con iniciativa; mujeres con sensibilidad, belleza, delicadeza y fragilidad.

Estas cualidades no dependen del sexo, sino de la persona: un hombre puede ser sensible y delicado; y una mujer puede ser valiente y agresiva. Lo que sucede es que los adultos proyectamos nuestras creencias en los pequeños y se acaba confirmando, desde edades tempranas, que niñas y niños son diferentes.

La solución a esto es pensar que la genética es una lotería familiar y que las cualidades se mezclan sin tener en cuenta el sexo. Se trata, por tanto, de tener la oportunidad de vivir experiencias diferentes con juegos y juguetes, con amigos/as, en viajes y, por supuesto con los cuentos, eliminando el pensamiento de que algo es propio de una mujer o de un hombre. Todo es de todos/as.

 

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