Introducción

Cuento que muestra la importancia de tirar la basura a un contenedor y reciclar los envases para ser consumidor/a responsable.

Edad recomendada: a partir de 3 años.

Objetivo: Entender la importancia de tirar los residuos a un contenedor o papelera.

 

Cuento

En una pradera verde y luminosa vivían felices animales y plantas. Recibían con alegría la llegada de la primavera, revoloteando entre las flores y jugando bajo el sol.

Un día de tantos otros, al sobrevolar la pradera, varios insectos advirtieron la presencia de un objeto misterioso.  Enseguida se acercaron con cautela para verlo más cerca:

– ¿Qué es esto? – preguntó la abeja.

-No lo sé, parece una gran roca. – contestó el saltamontes.

-¡Qué grande! – exclamó la mariposa.

-¿Será un volcán o una cueva? – preguntó la paloma.

Poco a poco los animales fueron acercándose al extraño objeto, rodeándolo mientras se preguntaban qué era y de dónde venía:

-No parece peligroso, no se mueve. Lo mejor es dejarlo ahí. – propuso la mariposa.

-Propongo entrar dentro para ver lo que hay. – añadió la abeja.

-¡Silencio! Oigo un ruido. -exclamó la paloma.

Los animales se quedaron en silencio intentando escuchar el ruido misterioso:

     – Soo un annvaaaasss, levadm a la palera .

     – ¡OHHHH! – exclamaron todos los insectos a la vez.

     – La cueva misteriosa ha hablado.- dijo el saltamontes asombrado. Pero ¿qué ha dicho?

Todos estaban sorprendidos y algo asustados, acababan de escuchar hablar a ese objeto gigante y no habían entendido nada. Temblorosos, decidieron alejarse y volver pasado el tiempo para ver si se había marchado.

Pasaron varios meses. Días de sol, lluvia y aire cayeron sobre la pradera llegando con ello el verano y las horas de calor. De repente un olor extraño empezó a extenderse por el prado, y los animales comenzaron a preocuparse. La abeja y el saltamontes siguieron el camino del olor y llegaron al objeto misterioso. Al acercarse, volvieron a escuchar algo raro: soooyyy un annvaaaass, llev la papler. Esta vez, aunque tampoco habían entendido nada, temblando por el miedo, decidieron entrar dentro de la cueva.

Todo estaba oscuro, olía a basura y las paredes brillaban. Tenía arrugas, agujeros y varias capas como las cebollas: una blandita y brillante (aluminio), una más dura y marrón (cartón) y otra blandita y transparente (plástico). Estaba viejo y estropeado.

Al salir, descubrieron los efectos del objeto misterioso sobre la pradera: las plantas vecinas estaban marchitas, caídas y sin color, las hormigas caminaban muy despacio, sin fuerzas, y la tierra parecía sucia.

Entonces la abeja gritó enfadada: ¿Quién ereeeees?cuento-envase

      -Soooyyy un ennvaaaassse, llevadme a la papelera.

Ahora habían entendido muy bien el mensaje. Era un envase y quería que lo llevaran a una papelera. Desconcertados, convocaron rápidamente una reunión de todos los animales: nadie sabía qué era un envase, ni una papelera. Pero las moscas comentaron que conocían ese olor. Al final de la pradera, donde habitan los humanos hay una gran roca del color del sol que huele igual y tiene muchos como este.

Todos acordaron que la la solución era sacarlo de allí y llevarlo a la roca soleada.

Y así lo hicieron. Todos los animales voladores agarraron con fuerza el envase y atravesaron la pradera volando sin parar hasta donde habitan los humanos, dejándolo caer en la roca soleada.

A partir de ese día el fresco olor de las flores invadió de nuevo la pradera, las plantas marchitas recuperaron sus bellos colores, los animales pudieron continuar con sus labores y la tierra volvió a quedar limpia.

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