Hace unos días participaron un grupo de personas adultas y mayores en la formación Abuelas y abuelos en Acción. La finalidad de esta sesión era, en primer lugar, tomar conciencia de los beneficios que obtienen de cuidar a sus nietos/as y de los problemas que pueden estar viviendo derivados de las tareas de cuidado que asumen a edades avanzadas. Después se trataba de adoptar una postura de diseñadores/as y construir otra manera de conciliar.

 

Vemos los beneficios y los problemas

Lo primero fue contextualizar la situación con datos e imágenes de  abuelos/as recogiendo a sus nietos/as del colegio o llevándolos al parque y comentar la mayor implicación de las abuelas en estas tareas (las abuelas representan el 70% del total de cuidadores mayores que atienen a sus nietas/os, Imserso 2007).  Empatizar entre todos/as era fundamental para reflexionar, comprender y adquirir una visión de partida.

Comentar los beneficios que se obtienen de esta relación de ayuda, tanto a nivel físico, mental y social fue el segundo paso. Después pasamos a poner en común los problemas más habituales, sobre todo si el cuidado de los niños y niñas implica una dedicación de varias veces a la semana: desatención a las propias necesidades, estrés, soledad y conflictos. A partir de aquí, los/as participantes expresaron sus necesidades y preocupaciones con respecto a sus experiencias diarias. Con respecto a los padres manifestaron “el niño no es un juguete; a veces la forma de educar de los padres es maleducar; los padres abusan de los abuelos/as; poca valoración de los padres a las abuelas y abuelos”. Con respecto a ellos/as mismos/as sienten “culpa y conflicto interior por querer decir no”; les gustaría “disfrutar de sus nietos, no sufrirlos”; y a veces “no saber cuándo asumir el rol de abuelo/a y cuando el de madre/padre”.

 

Creamos una situación de futuro

Tras este ejercicio exploratorio, reflexionamos sobre qué situación nos gustaría crear en un futuro. Poco a poco fueron imaginando una realidad mejor y aportando soluciones a modo de lluvia de ideas: “más medidas de conciliación que incidan en la jornada laboral de los padres; construir un modelo de convivencia comunitario en el que todos/as nos ayudamos mutuamente; que en la sociedad estuviesen establecidos tres tipos de tiempos, tiempo con los padres, tiempo en la educación y tiempo con abuelos/as; padres que respetan la manera de educar de abuelos/as; y aprender a gestionar los conflictos.”

Así crearon otro modo de conciliar, caracterizado por una mayor flexibilidad en al ámbito laboral, por la convivencia intergeneracional, la ayuda mutua, la distribución equitativa de los tiempos, el respeto y la buena gestión de los conflictos.

Al concluir la sesión, habían adquirido una actitud activa frente a su propia realidad. Expresaron comentarios en voz alta: “hemos reflexionado sobre nosotros…”, “ahora voy a expresar lo que siento y voy a hacer….”, “tenemos que hacer esto…”. Habían experimentado el impacto que genera crear soluciones en grupo.

¿Qué solución pondremos en marcha a partir de aquí?